Universidad y Desinformación.

 Universidad y Desinformación.


No hay mayor enemigo para el investigador que la desinformación. Sin duda alguna, la desinformación es la mayor dificultad, la mayor prueba y la mayor piedra con la que puede tropezar una persona que está desarrollando un trabajo de investigación. Antiguamente, el investigador no tenía este tipo de dificultades, la digitalización de la información ha favorecido la aparición de este tipo de maldades; pues antaño, al encontrarse la información en papel, esta pasaba por más filtros, además de que no todo el mundo podía publicar información, sino que necesitabas tener cierto renombre para poder permitirte publicar un libro o un artículo en una revista.

Sin embargo, la desinformación no hace daño únicamente al investigador: la desinformación se ha convertido en la peor amenaza de nuestra sociedad actual. Gracias a las fake news, las falsas propagandas y la poquísima capacidad de crítica y verificación de nuestra sociedad, estamos encontrándonos con un mundo cada vez más influenciable, más vulnerable y más proclive a ideologías cada vez más dañinas: antivacunas, ascenso de islamistas radicales, crecimiento de partidos de ultraderecha y ultraizquierda...





Nuestra responsabilidad como investigadores es ser críticos, verificar la información y contrastarla en fuentes y documentos fiables, para evitar ser propagar las fake news, los bulos y mentiras. Es cierto que cada vez hay más gente concienciada sobre este tipo de actividades de desinformación, pero al mismo tiempo cada vez hay más personas que usan los bulos en sus propio beneficio. Desgraciadamente, los bulos no es algo que un Gobierno o un Estado democrático pueda combatir directamente (aunque sí indirectamente, a través de una educación de calidad, en la que a sus ciudadanos se les inculque una capacidad crítica y de verificación), ya que un Estado no puede coartar a sus ciudadanos la capacidad de expresarse con libertad (o al menos, no debe hacerlo sí quiere considerarse un Estado democrático, aunque sí puede combatir la desinformación desmintiéndolas y aportando datos que descubran los bulos como tales). Por tanto, es el ciudadano el que debe tener la capacidad de diferenciar qué es verdad y qué es mentira.

Uno de los aliados principales en la lucha contra la desinformación son las universidades. Las Universidades son grandes centros de investigadores, profesores, catedráticos y personas con una gran formación y conocimiento, las cuales tienen la capacidad de hacer frente a este fenómeno. Por tanto, muchas veces, las Universidades son el enemigo a batir de la ignorancia, los bulos y las fake news.

Dídac Martínez publicó a finales de Noviembre de este año algunas de las estrategias de las Universidades para combatir la desinformación. Alguna de estas estrategias son:

Hacer consciente de su existencia y sus implicaciones. El primer paso para combatir la desinformación, es tener claro que esta existe y hace daño a nuestra sociedad. Por tanto, las universidades deben buscar la libertad de expresión y fomentar un debate abierto, sano y libre.
Potenciar una formación humanística. Las universidades deben diseñar formaciones transversales, que potencien los valores humanísticos de crítica y verificación ante la información basado en el respeto a las personas, la democracia y la tolerancia. Es por esto, que la educación es tan importante para construir una sociedad competente, crítica y rica.
Nuevas metodologías. Un ejemplo son los cursos bibliotecarias ofrecidos por la Biblioteca CRAI de la Universidad Pablo Olavide.

Pues nada, ya sois consciente de las amenazas del investigador, y del ciudadano de a pie en su vida cotidiana.

Hasta la próxima entrada...

Germán.

Bibliografía.

Martínez, D. (23 de noviembre de 2021). El papel de la universidad frente a la desinformación. Universidad, sí. https://www.universidadsi.es/la-universidad-frente-a-la-cultura-de-la-cancelacion-y-la-era-de-la-posverdad/

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